Tuesday, March 22, 2016

La Historia de Miguel Trevino El Z-40



Con la muerte de Heriberto Lazcano Lazcano, “el Lazca”, líder de la organización criminal de Los Zetas, fue inminente el ascenso de Miguel Treviño Morales "Z-40" a la cúpula del grupo, cuyos tentáculos se expanden por gran parte del territorio mexicano, el sur de Estados Unidos y países de Centroamérica.

El abatimiento de "El Lazca" a manos de elementos de la Marina en Progreso, Coahuila, allanó el camino para la reunificación de la organización criminal bajo el mando de uno de sus líderes más cruentos, que a lo largo de 13 años ha escalado posiciones en el hampa dejando tras de sí decenas de ejecuciones y la autoría de diversos crímenes y traiciones, por las cuales se ha ganado el mote de "El Judas".

Nacido el 18 de noviembre de 1970 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, Treviño Morales creció en una numerosa familia avecindada en Dallas, Texas, donde comenzó su carrera criminal a temprana edad, al unirse a la pandilla de Los Tejas, dedicada al robo y narcomenudeo en zonas de alta concentración de hispanos en territorio norteamericano.
Ingresó a las filas del Cártel del Golfo (CDG) en el año de 1999, a los 27 años. Gracias a su conocimiento del idioma inglés y sus contactos en ambos lados de la frontera, rápidamente se convirtió en hombre de confianza de Osiel Cárdenas Guillén, que ya tenía el control total de las actividades del grupo delictivo en Tamaulipas.
El "Z-40" fue asignado a las actividades del entonces recién creado grupo de Los Zetas (de ahí su alias), brazo armado del CDG. Bajo el mando del ex militar Arturo Guzmán Decena "Z-1", Los Zetas asumieron el "trabajo sucio" del grupo criminal, en labores de contraespionaje para evitar la operación de grupos antagónicos en sus áreas operativas, así como de dirigir el cobro de piso y derecho de paso de mercancía hacia ambos lados de la frontera a través de las rutas tamaulipecas, teniendo a Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros como las principales plazas.
En ese año fue introducido con Heriberto Lazcano Lazcano ("Lazca", "Z-3", "El Verdugo"), convirtiéndose en su lugarteniente a partir del 2002, año en que cae abatido en un enfrentamiento Guzmán Decena, quedando el brazo armado bajo las órdenes de Lazcano, con quien establecería una relación de confianza que sería clave para llevar a Los Zetas al siguiente nivel.
En el 2005 es nombrado jefe de plaza para el Cártel del Golfo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con la encomienda de preservar la zona ante los embates de grupos de sicarios del Cártel del Sinaloa, quienes buscaban apoderarse de un paso fronterizo en Tamaulipas. Fue ahí donde Treviño Morales comenzó a crear su fama de sanguinario al orquestar decenas de homicidios de integrantes de grupos rivales, y de reclutar a pandilleros de Los Tejas para asesinar a traficantes y narcomenudistas que vendieran mercancía de la competencia.
En el 2006, "Z-40" fue acusado por autoridades de Estados Unidos, quienes giraron una orden de aprehensión en su contra por un doble homicidio en Texas, además de ser acusado de conspiración para el tráfico y distribución de cocaína en Norteamérica.
Tras la detención (2003) y posterior extradición a los Estados Unidos de Osiel Cárdenas Guillén (2007), Heriberto Lazcano y Miguel Treviño Morales deciden romper su alianza con el CDG, estableciéndose como el Cártel de Los Zetas.
Posteriormente sellarían un pacto con los hermanos Beltrán Leyva, operadores del Cártel de Sinaloa en Nuevo León y Coahuila, (quienes se dicen traicionados por el "Chapo") en el 2008 aumentando el área de poder de Los Zetas, quienes mantienen su base de operaciones en Nuevo Laredo, Tamaulipas, considerada la "joya de la corona" por tener la zona fronteriza de mayor flujo comercial vía terrestre con los Estados Unidos.
A partir de esta unión se desató una escalada de violencia sin precedentes en prácticamente todos los estados del país. Con Miguel Treviño "Z-40" como principal lugarteniente, Los Zetas sembraron el terror y dejaron un enorme rastro de sangre y plomo en el noreste del país, extendiendo sus operaciones San Luis Potosí, Durango, y a la ruta del Golfo con Veracruz, Quintana Roo, Tabasco.
El poderío de Los Zetas fue tal que Vicente Carrillo Fuentes, líder del Cártel de Juárez buscó y concretó una alianza, extendiendo el área operativa del grupo a Chihuahua, y desde ahí atacaron los estados de Baja California, Sonora, Sinaloa y Michoacán, estos últimos bastiones del Cártel de Sinaloa del "Chapo" Guzmán, quien consolidó un pacto con el Cártel del Golfo para crear la Nueva Federación, grupo armado que habría de oponer resistencia a Los Zetas y sus aliados.
Los Zetas no sólo se apoderaron de la gran mayoría de las rutas de trasiego de droga que administraba el Cártel del Golfo, que incluían contactos en Sudamérica, Estados Unidos y Canadá, sino que expandieron sus operaciones a otros delitos de los fueros común y federal, entre ellos el secuestro, extorsiones, cobros de piso, comercio de mercancía apócrifa (piratería), prostitución, trata de "blancas", tráfico de indocumentados, entre otros.
Las redes de poder de Los Zetas se extendieron a las esferas del Gobierno y de las Fuerzas Policiales de los tres niveles, a tal grado que elementos policíacos en activo participaban en actos criminales en apoyo de las células delincuenciales, "Estacas", quienes mantienen el control de las operaciones en la mayoría de los municipios donde opera el grupo delictivo.
Treviño Morales sembró el terror con un estilo peculiar de llevar el control, basado en actos de intensa crueldad hacia sus oponentes, a quienes prendía fuego dentro de barriles con aceite, desmembrándolos mientras estaban con vida. Esto le gano el temor y respeto de decenas de incondicionales dentro del Cártel, quienes multiplicaron su ejemplo poniendo en jaque a las autoridades.
Considerado como una "figura de culto" por haber escapado en varias ocasiones de ser asesinado o capturado en balaceras, Treviño Morales se mantuvo a la sombra del líder, representado por "El Lazca", teniendo acceso al nombramiento de otros líderes de plaza, por lo que creció su poder hacia el interior de la organización.
Lo anterior, aunado a sus actos cruentos que "calentaron" las diferentes plazas en control de Los Zetas, principalmente en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, pudo haber generado una ruptura con Heriberto Lazcano, documentada por diferentes reportes de inteligencia y revelada a través de "narcomantas" colocadas desde inicios de este año en Nuevo León y Veracruz.
Entre ellos destaca la tragedia del centro de apuestas Casino Royale de Monterrey, el 25 de agosto del 2011, cuando una célula presuntamente bajo las órdenes del "Z-40" ingresaron al establecimiento provocando un incendio que dejó un saldo de 52 personas muertas. Es el atentado más grande contra la población civil en la historia reciente de nuestro país.
También se le atribuye la autoría intelectual de la masacre de 44 reos y la fuga de 37 del Centro de Reinserción Social de Apodaca, hechos ocurridos el pasado mes de febrero.
La gota que derramó el vaso ocurrió en Junio de este año, cuando autoridades norteamericanas arrestaron a José Treviño Morales, hermano del "Z-40" a quien se le atribuye la creación de una sofisticada red para el lavado de dinero del Cártel. En ese mismo mes fue arrestado en la ciudad de Monterrey Juan Francisco Treviño Chávez "El Quico", sobrino del "Z-40".
La ruptura entre mando desató una nueva escalada de violencia en Nuevo Laredo, Monterrey, Torreón, Saltillo y Piedras Negras, que tuvo su punto más alto el pasado 3 de octubre, cuando cinco integrantes de Los Zetas cayeron abatidos tras sostener un enfrentamiento con elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales de la policía de Coahuila. En este hecho habría resultado muerto Alejandro Treviño Chávez, sobrino del líder de Los Zetas.
En venganza, Treviño Morales habría ordenado horas más tarde la ejecución de José Eduardo Moreira, hijo del ex Gobernador de Coahuila Humberto Moreira, y sobrino del actual mandatario estatal Rubén Moreira.
El ascenso de Miguel Treviño Morales anticipa un recrudecimiento de la violencia, pues junto a Los Zetas, el Cártel del Golfo también sufre un proceso de reestructuración de mandos que podría facilitar el ingreso de otras organizaciones para intentar apoderarse de los cotos de poder de ambos Cárteles, en medio de una transición presidencial que ha relajado la presencia de las Fuerzas federales en algunas de las plazas en disputa.

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